La vida — es tan extraña —
como un susurro en la niebla —
pasa frente a nuestros ojos
y aun así — no se revela.
Es difícil — comprenderla —
como un camino sin mapa —
donde el alma avanza — temblando —
y el corazón — nunca se escapa.
A veces — parece sencilla —
como el canto de un ave al alba —
pero en su fondo — silencioso —
es un enigma — que nos guarda.
Tan complicada — su trama —
de sueños — pérdidas — y fe —
y aunque intentemos descifrarla —
siempre queda — algo por ver.
Quizás — la vida — no pide respuesta —
ni lógica — ni razón —
tal vez solo quiere — ser vivida —
latido a latido — en el corazón.
La vida — es tan extraña —
pasa — como sombra leve —
toca la puerta del alma —
y luego — no se atreve.
Difícil — comprender su idioma —
habla en silencios — y en dolor —
a veces ríe — como un niño —
otras — suspira en el temor.
Tan complicada — su corriente —
como un río sin final —
nos arrastra entre preguntas —
que nadie logra explicar.
Y sin embargo — la seguimos —
con esperanza — o con fe —
pues aunque no la entendamos —
es todo — lo que tenemos — para ser.
La vida — es extraña —
como un secreto del cielo —
la miramos — cada día —
y aún así — no la vemos.
Difícil — su significado —
como un libro sin final —
cada página pregunta —
lo que nadie puede explicar.
Complicada — como el alma —
cuando lucha por creer —
y sin embargo — la vivimos —
sin saber — por qué — ni para qué.
como una pregunta en la noche —
aparece — sin aviso —
y se queda — sin reproche.
Difícil — comprender su lengua —
habla en pérdidas — y en fe —
en caminos que se abren —
y en puertas que nadie ve.
Complicada — como el destino —
cuando el alma quiere volar —
pero el peso de los días
no la deja despegar.
Y aun así — seguimos —
con el corazón encendido —
buscando en cada mañana
el sentido — de haber vivido.